Crónicas de un ciclista urbano: con la bici “hasta la cocina”

Desde hace un mes aproximadamente he visto mi uso de la bici limitado por una lesión. Si, cosas que pasan. El caso es que desde hace dos semanas he vuelto a la intermodalidad para ir a trabajar. En mi caso cojo la bicicleta hasta Fuencarral o Fuente de la Mora y desde ahí el tren hasta Atocha. Y la vuelta a la intermodalidad me ha redescubierto la cantidad de gente que la practica y que cada vez se ven más bicicletas en los trenes.

La mayoría, compruebo, son ciclistas con cabeza, que salen de la estación se montan en su bicicleta y terminan el trayecto dando unas pedaladas. Hasta aquí todo muy correcto. Pero… ¿Qué pasa cuando la mayoría queda “ensuciada” por el comportamiento de un solo ciclista?

Digo esto porque ya lo vi el otro día, un ciclista que se recorría el anden de la estación de Fuencarral, dirección Chamartín, a eso de las 15h. Pedaleando. Si, si ya es peligroso circular con nuestras bicicletas por las aceras (espacio reservado a los peatones) imaginaros en un andén de una estación.

El colmo ha sido este miércoles, cuando me lo he encontrado en los tornos de acceso a la estación y he visto todo el proceso:

El ciclista accede a la estación pedaleando, cruza los tornos sin bajarse de la bici y con el tren llegando al anden esprinta para ir hacia los últimos vagones porque supongo que es lo que le conviene en su estación de destino. BRAVO

No se si baja por la acera o por la calzada de acceso, el caso es que su conducta es más que temeraria por algo que todos imaginais:

  • Puede atropellar a un peatón / usuario de Cercanías
  • Puede caerse a la vía
  • Puede tirar a un peatón a la vía

¿El problema? Que entiendo que más de un peatón se moleste y generalice: “Estos ciclistas son un peligro”. Y que si esto es lo que hace este ciclista en una estación de tren ¿Qué no hará en la calzada? ¿Cómo se puede tener tan poco respeto por las normas? ¿Cómo se puede ser tan poco solidario?

Ayer me pilló un poco “descolocado” y no le dije nada. Así pues me sumé a la indolencia de los otros 4 o 5 ciclistas que nos cruzamos con el y que tampoco dijeron nada. Pero si antes de que me marche de vacaciones me lo encuentro pretendo llamarle la atención, de buenas maneras, para ver si consigo que cambie de actitud.

PD: Si me estás leyendo, o alguien sabe de quién hablo, por favor, reconsidera (o pídele que reconsidere) tu actitud.

Foto sacada de: Vía Libre

 

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