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Si estás leyendo esto probablemente seas un ciclista urbano. Probablemente vas a trabajar cada día en bicicleta y, por tanto, lo más lógico es que pienses “¿Y cómo voy a conseguir que no haya un atasco? ¡Yo ya hago mi parte!”. Y no te falta razón, pero llevo todo el día dándole vueltas a cómo podemos ayudar sin intentar convencer a los automovilistas de que se pasen a la bicicleta de la noche a la mañana, porque eso es: IM-PO-SI-BLE.

Entonces he recopilado una serie de consejos que me han parecido interesantes para convencer a familiares y/o amigos que hoy tanto han sufrido en el atasco. Como Pedro J Ramirez:

Y si no eres un ciclista urbano convencido, lee atentamente, lo mismo para la próxima ocasión te evitas disgustos y explicaciones a tu jefe. Incluso hasta quedas bien en el trabajo por previsor y astuto. Empecemos.

  1. ¿Qué es mejor: Dos horas parado en el coche o una hora en transporte público?
    Nadie en su sano juicio prefiere pasar 2 horas avanzando lentamente, con el stress que esto supone, el retraso en el comienzo de la jornada laboral y, si tenemos mucha tarea pendiente, el compensarlo más tarde en la oficina. Aunque sea para casos de emergencia, ten clara la ruta y tiempos del medio de transporte público que mejor se adapte al trayecto casa-trabajo. Hoy en día con aplicaciones tipo Google Maps tienes la posibilidad de ver diferentes opciones y lo que se tarda.
  2. El dinero que te ahorras. Y es que todos sabemos la cantidad de gasolina que se gasta de punto muerto a primera, vuelta al punto muerto, luego primera… Y así hasta la nausea. Y el desgaste del embrague, que a la larga se nota. Y si eres fumador, la cantidad de cigarros que vas a necesitar para relajarte. Sin embargo, y como supongo que no eres usuario habitual del abono transporte, unos 4 euros por ir a trabajar, es algo más que razonable.
  3. Solidaridad. Esta es más compleja, porque si ya te da igual que tu VolksWagen Golf trucado contamine, supongo que si te digo que dejes el coche para aquellos que su uso es estrictamente necesario, y que probablemente, si días como el de ayer, muchos como tu deciden probar el transporte público por un día, los que necesitan el coche si o si, podrán circular mejor. Y si encima tu jefe es de esos, llegará muy relajado a trabajar, así que al final ganamos todos.
  4. Te vas a poder culturizar. ¿No tienes casi tiempo en el día a día para leer? Incluso… ¿No tienes ningún libro que leer? ¡Este es el momento! Esa horita en la que te llevan y te traen, como cuando eras niño, y no te preocupas por si el de delante frena o acelera, o si se te cuela uno por la derecha, la puedes dedicar a leer. Si señor, que la mente también hay que ejercitarla.
  5. Vas a poder pasarte esa pantalla e Candy Crush que te quita el sueño. Así es, los días que cojo el tren veo como mucha gente aprovecha pra combinar caramelos y otros dulces en sus pequeñas pantallas. Y se que hay momentos que parece que va a ser imposible pasar del nivel 496, pero no, es una cuestión de tiempo. Tiempo que vas a poder invertir, con toda comodidad, en el tren, bus o metro.
  6. Lo mismo hasta conoces a alguien. Esa vecina o vecino con el que te cruzas en la panadería… De repente te das cuenta de que está más cerca de lo que parece. Y hasta te echa una mirada furtiva, como extranjero en ese medio que él o ella utiliza habitualmente. ¿Ves? Más emocionante que Tinder. El resto lo pones tu. Pero cuidado, este consejo te puede llevar a repetir más de un día el coger el transporte público.

Así, a bote pronto, no se me ocurre nada más… ¿Alguna otra sugerencia?

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