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El título no esconde ninguna ironía. Hace ya unas semanas que iba camino del trabajo, uno de esos días con mucho, muchísimo tráfico. Serpenteando entre coches parados en la bajada de Serrano hacia el cruce con María de Molina, donde hay un pequeño repecho justo antes de la embajada americana, cuando, en esa subida percibo que el conductor del autobús a mi derecha abre la ventanilla y me llama la atención.

En eso que pienso: “A ver que problema tiene este…”. Cuando le veo con una sonrisa de oreja a oreja, me anima  y saca la mano por la ventanilla. Perplejo, se la doy, me pregunta “qué tal va? Bien?”, y, convencido de que se equivoca de persona, le sonrío y le contesto que si. Todo esto en marcha.

En eso que vuelve a sacar la mano, entiendo que para despedirse, se la doy, y me agarra con fuerza para ayudarme a ir más rápido. Ahí me acojoné un poco la verdad. Por un momento me vi debajo del bus si perdía el equilibrio. Así que me solté mientras, con una sonrisa le decía: “Deja, deja. A ver si la vamos a liar”. Aminoró su marcha, me dejó pasar y ya no pude quitarme la anécdota de la cabeza. Vamos, que llegue a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja.

No recordaba la línea del bus. No sabía si me lo volvería a encontrar. Iría borracho? Por Dios espero que no! La cuestión es que ya no recorría Serrano igual. Ahora me fijaba en los autobuses por si le veía.

Y no volví a saber nada de él hasta la semana pasada cuando en el tramo final de Alfonso XII, bajando hacia Atocha, justo en un tramo en el que el año pasado casi acabo emparedado entre un autobús y el muro de la salida del túnel por culpa de un autobús que salió de la parada sin señalizar, veo que tengo dos autobuses parados delante. Freno para evitar verme en la misma situación cuando el conductor del segundo autobús, saca la mano y me indica que pase. Digo “este es el mismo. Seguro”. Y efectivamente, ahí estaba, línea 19 (esta vez me fijé), con su coleta y una sonrisa para darme los buenos días.

Espero otro día poder documentar este artículo con una foto y, por qué no, una entrevista si se deja.

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