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El tuit del activista ciclista holandés Mark Wagenbuur hizo saltar las alarmas: “Cycling in Madrid in one picture”, decía. La foto, un solitario ciclista circulando por la acera en sentido contrario, dejaba en evidencia al flamante ciclocarril 30 de la calle Bailén. Unos días antes, mostrando fotos de desamparados ciclistas entre el tráfico madrileño, “declinaba” públicamente la invitación de circular por la capital. De esta manera, el modelo ciclista de Madrid, antes de que pase a mejor/peor vida con los anunciados carriles municipales, recibía un par de golpes bajos.Contacté en Trixi con tres biciguías turísticos, también holandeses, y les pregunté si coincidían sus clientes, y ellos mismos, con la apreciación de su compatriota. Zasca, a la naranja, se cocinaba.

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Michal
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El tuit de Mark.

Trixi

Según nos explica Michal, socio y gerente de Trixi.com * en Madrid, la mayoría de los clientes que requieren sus servicios de alquiler de bicicletas y tours turísticos son holandeses, aunque también hay muchos alemanes, norteamericanos, británicos y franceses. Españoles, pocos. Eso explica que para guiar estas rutas, a veces de hasta quince ciclistas, sea necesario, además de desenvolverse con soltura entre el tráfico y la cultura madrileñas, dominar el neerlandés y el inglés. De los cinco guías con que cuenta Michal, dos de ellos, Job y Anneke son holandeses de origen, y Luis, hijo de emigrantes españoles, ha crecido bajo el idolatrado modelo ciclista. El “juego” va a consistir en enseñarles el famoso tuit y preguntarles, hum, acerca del modelo de integración ciclista que prefieren para la ciudad en la que trabajan.

Son las nueve y media de una calurosísima mañana de finales de julio y se presenta una familia procedente de Nueva Zelanda para realizar el primer tour concertado. Unas tres horas de pedales y mucho líquido, les esperan. Antes de salir, se adapta la altura de los sillines, se coloca la sillita para el más pequeño y se reparten los cascos, según normativa vigente. Al contrario de lo que pudiera parecer, nos encontramos en temporada media, que irá subiendo a partir del mes de septiembre, cuando remita el calor. Michal dispone de una flota de unas 150 bicicletas alemanas (Kalkhoff) convencionales, aunque está valorando muy seriamente la posibilidad de ir sustituyéndolas por e-bikes, ya que los caramelos rodantes de BiciMAD son muy golosos.

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Anneke, con sombrero, guía a la familia de Nueva Zelanda.

Anneke

La primera de las guías de la mañana es Anneke, que llega al trabajo en una MTB de lo más cutre. Le enseño el tuit de Mark, y se ríe. ¿Coincides con que se representa, en esa foto, el Madrid ciclista?, pregunto.”Yo creo que sí”, responde. Lleva dos años en España, procedente de un México D.F. que, me quedo más tranquilo, está “mucho peor” a nivel ciclista que Madrid. Aún así, dice que no hay comparación posible. Anneke es una firme defensora del modelo de carriles segregados en calzada de Holanda. Su razonamiento, aviso, amenaza con seducir a propios y extraños: “En mi país”, relata, “puedes recordar la noche de ayer y soñar con el día de mañana sin pensar en la conducción. Aquí”, explica, “tienes que estar concentrada”.

No es de extrañar, por tanto, que el modelo de convivencia que ofrecen los ciclocarriles 30, al igual que el circular por la Gran Vía, le parezca “peligroso”. Uff, intento salvar los muebles: ¿Y tus clientes holandeses, también lo piensan?. “Bueno”, vuelve a sonreir, “antes de empezar, les rebajo las expectativas de lo que se van a encontrar. Por lo general” reconoce, “se sienten seguros y piensan que no está tan mal”.  Para los amantes de la “convivencia” ciclista/peatonal, Anneke, -y los otros dos guías lo corroboran-, asegura que todos los holandeses se hacen indignados la misma pregunta: “¿Cómo es posible que la policía permita que los ciclistas circulen por las aceras?”. 

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Job, preparando bicicletas.

Job

Job es un tipo extrovertido. Lleva ya seis años en Madrid y se ha ganado el respeto de los taxistas madrileños a base de compartir con ellos sus mejores tacos holandeses. Al principio, se desplazaba todo el rato en Metro y, poco a poco, empezó a usar la bicicleta como medio de transporte. Reconoce que en la zona centro, donde se desarrolla su trabajo, “no es peligroso” circular en bici pero que, en Bravo Murillo o la Castellana, es “chungo”, por la velocidad de los coches. Con la perspectiva de haber visto el cambio que han traído los ciclocarriles 30 reconoce que le gustan “mucho” y valora que, gracias a ellos “los conductores ya saben que pueden estar las bicis en la calzada”, pero, ay, la Patria tira: Prefiere los carriles segregados. Nunca ha usado BiciMAD y le sorprende que haya gente sin experiencia que la use sin casco.

Esta mañana, Job no ha salido de ruta. Se ha pasado todo el rato dentro de la tienda arreglando pinchazos y gestionando la entrada y salida de bicicletas con Michal. Hay jaleillo. Una pareja de franceses alquila para ir a Madrid-Río, dos jóvenes argentinos para ir al Palacio Real y unos holandeses confirman la reserva para el tour de mañana. “Los holandeses”, explica Job, “se sorprenden de que en Madrid no haya carriles bici, aunque, no podemos decir que tengan miedo”. Cuando le enseño el tuit, se parte de risa: “Si, si,estoy de acuerdo”.

Me queda “el español”.

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Luis, explicando la ruta a sus clientes holandeses en la calle Montera.

Luis

Luis llega sudoroso de su ruta a pleno sol. Son cerca de las dos de la tarde. Se despide de los holandeses y les informa de dónde pueden ir a comer. “En Holanda, sin bici, no eres nadie”, es su declaración de intenciones. Desde la última vez que nos vimos, sigue dándole vueltas a dejar definitivamente de tener coche y pasarse a la e-bike, bien adaptando la suya, bien esperando un poquito a que acaben comercializándose las baterías de grafeno. Se siente orgulloso de haber sido un pionero viniendo desde Vallecas en una MTB y, con la perspectiva que dan los años, valora mucho más “el cambio de actitud de los conductores que la evolución de las infraestructuras”.

Este Madrid que conoce de sobra, no le parece tan peligroso como dicen y opina que a los holandeses tampoco se lo parece porque “son ciclistas experimentados”. Sin embargo, llegado el momento de la verdad…prefiere el modelo holandés. ¿El motivo?: “La convivencia sigue siendo bastante difícil. Todos los días que vengo a trabajar”, asegura, “tengo incidentes y, además, los carriles bici te permiten circular con la familia”. A la vista del tuit, respondió que, “un poco,si”.

Game over.

Texto y fotos por @deteibols

 

* El origen de Trixi lo encontramos en Barcelona y sus famosos Triciclos-Taxi. Desde el año 2007, en Madrid.

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