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Madrid, a 14 de mayo de 2017.

Los nuevos carriles bici en calzada de Madrid, los de Manuela Carmena, los despectivamente conocidos como corralesbici (*), no son obligatorios. Ciclista urbano madrileño, para que te quede claro: no tienes obligación de circular entre esas líneas blancas que encontrarás en Ascao/F. Villaespesa, Toledo, Aquitania, Gran Vía de Hortaleza, Avda de los Toreros, o los Bulevares. Ninguna norma te obliga. Eres libre de elegir tu propio itinerario ¿Libre? ¿Lo sabes? ¿Lo saben?

Información

Esta peculiaridad, esta información de capital importancia para que los ciudadanos ciclistas ejerzamos nuestros derechos y cumplamos con nuestras obligaciones con total libertad, con la Ordenanza, está siendo hurtada, soslayada, por parte de los actuales gestores de la movilidad ciclista con la única intención de imponer unas polémicas infraestructuras que han conseguido partir al colectivo ciclista urbano en dos.

Las consecuencias inmediatas de esta interesada omisión son, básicamente, dos. La primera, es que el ciclista novato asocia que ese vial segregado, exclusivo y todo, es “por el que tiene que circular”, pudiendo llegar a la conclusión de que, fuera de él, circula ilegalmente. Y, como estoy explicando, no es cierto. La segunda, es que buena parte de los usuarios de la vía pública con coche, para los que los ciclistas no somos más que un obstáculo en su itinerario, se convierten en una suerte de injustos represores, ignorantes acosadores por momentos, y te reconducen a “ese carril bici que os ha puesto Manuela”.

Mira el vídeo circulando por Bulevares. 

Por eso es muy importante que, para garantizar los derechos ciudadanos, el peso de la información y de la ley acaben con la propaganda. Y por eso, y porque estoy a favor de la integración ciclista en Madrid, te escribo este artículo, Manuela.

La r-407-a (*)

La no obligatoriedad de circulación por los nuevos carriles bici, ya decidida en las sesiones de la revisión del PDMC, queda expresada, formalizada, en las señales verticales colocadas a lo largo de los nuevos itinerarios, aunque no todos cuentan con ellas aún porque son actuaciones sin concluir. Como puede verse, debajo de la leyenda “Carril bici”– algo más que una simple información- figura una señal azul, cuadrada, con el pictograma de una bicicleta que tiene la denominación técnica provisional de S-35 (*). Podríamos decir que esta señal es una evolución, una variedad, de la archiconocida r-407-a, la redonda, que, está sí, obliga. ¡Y cómo! Así pues, que quede claro como punto de partida: si la bicicleta tiene un “marco” redondo, obliga; Si lo tiene cuadrado, indica, no obliga.

Nuevo “CARRIL BICI” de la calle Toledo.

Para valorar la nefasta incidencia que tiene la forma geométrica de esta señal para los ciudadanos ciclistas, un detallito.

La práctica totalidad de las redes de carriles bici existentes, tanto en Madrid, como en España, como en Europa, han sido vertebradas, impuestas, a base de la obligatoria r-407-a. Para entendernos, el lobby del coche y los gobernantes, han obligado, bajo pena de multa e indefensión en caso de accidente, aprovechándose del miedo que ejercía el coche, a millones de ciclistas a apartarse de las calzadas de sus localidades o a subirse a las aceras. Y todo ello, independientemente de si esta obligación estaba más o menos justificada por las condiciones de la vía. A la fuerza, segregan.

Por lo tanto, nada de convivencia y buen rollito. Gran parte de lo pintoresco que vemos en nuestros viajes, de la foto-fija holandesa o berlinesa que traemos como souvenir, es fruto de la imposición. No es, por tanto, un éxito ver alegres ciclistas segregados, sino el resultado de una política cochista y de unos gobernantes posibilistas que no han tenido, en unos casos, el valor, en otros, las “armas” y, en otros -hola Manzano-, la convicción, para integrar en el tráfico urbano a las bicicletas, como vehículos que son.

Madrid, NO obliga

En el caso particular de Madrid, la Ordenanza vigente desde 2010, ahora en proceso de renovación, no dice absolutamente nada de la obligatoriedad de uso de las diferentes tipologías de vías ciclistas. Sin embargo, lo fía todo a la señalización vertical. Hasta la implantación de los carriles bici de Las Tablas y Montecarmelo, hace unos tres años, todas y cada una de las señales existentes en la capital eran redondas, obligatorias. Con motivo de la reforma de una parte del Anillo en el año 2015, estancada por cuestiones de presupuesto, se sustituyeron por S-35 la mitad, quedando la otra mitad, redondas. La mitad del Anillo, es libre.

Las Tablas. Un tramo del Anillo libre de obligaciones.

Esa tendencia liberadora es por la que se decidió Madrid para integrar la bicicleta en el tráfico urbano en la era de los ciclocarriles, y la que iba a inutilizar, poco a poco, la edad de las aceras bici de Manzano y Gallardón. Es también la que, acertadamente, se siguió en el Plan Director, pero, y ahí está la paradoja del asunto, es con la que se juega políticamente. Carlos Corral quiere meternos en sus corralesbici sin garantizar a los cuatro vientos el derecho ciudadano a no usarlos. E Inés Sabanés y Jose Manuel Calvo, sus jefes, le apoyan. Confunden institución con gobierno.

En la única reunión para la reforma de la Ordenanza de Movilidad, y a la vista de los que se avecinaba, aposté fuerte. Propuse, que, tal y como propugna la tendencia definida en el Plan Director, figurara, textualmente, que “Las vías ciclistas de Madrid no son de uso obligatorio, salvo señalización expresa que lo indique”. Lo que quería dejar claro es que, por defecto, no se obliga, y que la obligación, por las condiciones de la vía, sería una excepción. Se negaron, claro, porque eso dinamitaba su feroz carrilbiscismo, e incluso, Corral, me retiró la palabra. Si este es el espíritu de la norma y el pensamiento de los gestores: ¿por qué no quieren reflejarlo?

Se trata de un asunto crucial. Que esta información aparezca en la Ordenanza es de capital importancia para la defensa de los derechos ciudadanos de los ciclistas frente a los demás usuarios de la vía. Os pongo un ejemplo similar. En la Ordenanza figura bien claro que los ciclistas circularemos ocupando “la parte central del carril”. Cuando algún conductor nos dice que nos apartemos a la derecha, le “tiramos” la Ordenanza a la cara. Tenemos algo, la norma, escrita, que nos ampara, que nos protege, que garantiza nuestros derechos. Lo mismo ocurriría, con mi propuesta, cuando nos mandaran al carril bici ¿Que dónde pone que no son obligatorios?: aquí.

Dos opciones

Sin embargo, el asunto es mucho más embarazoso de lo que parece. La polémica señal S-35, lisa y llanamente, no existe. Todo indica que se legalizará un día de estos, pero, por el momento, no figura en el catálogo de señales del Ministerio de Fomento, pendiente de aprobación, ni en el Reglamento de Circulación vigente. Por lo tanto, los conductores no tienen obligación de conocerla ni, por tanto, de observarla. ¿Entiendes, Manuela, cómo se juega con los ciudadanos ciclistas por poner unos puñeteros carriles bici? El asunto, te lo digo de antemano, tiene muy mala solución.

Una opción, la garante de los derechos de los ciudadanos ciclistas, es dar la cara. Asumir que, al margen de partidismos y de ciclopopulismos, el Ayuntamiento de Madrid tiene la obligación de informar y de garantizar los derechos y obligaciones de sus ciudadanos. Al mismo tiempo que lanza a sus carriles bicis a los ciclistas, chicos y grandes, novatos y expertos, debe explicar, a todos los usuarios de la vía que, el ciclista, tiene la potestad de elegir por dónde circular por la calzada mientras que cumpla con la Ordenanza vigente. Ningún conductor debe pitar, acosar, expulsar, a ningún ciclista por ejercer su derecho de la libertad de circulación. De no ser así, lo que está haciendo Ahora Madrid, Manuela, es usar a los conductores como ignorantes mamporreros para excluir a bienintencionados ciudadanos ciclistas. Vamos, UNA EXCLUSIÓN EN DIFERIDO.

La otra, dejarse de tonterías y de falsas libertades ciclistas e imponer, como hicieron Manzano y Gallardón, y el resto de alcaldes de España, la obligación de circular por los carriles bici, ya sean en calzada o sobre zonas peatonales. Pero, entonces, querida Manuela, lo único que habríamos conseguido sería cambiar el azul por el verde o el morado. Y no se trataba de eso, ¿verdad?

Por @deteibols

(*) Por el subdirector Carlos Corral

(*) La r-407-b afecta a los ciclomotores.

(*) A falta de redacción oficial, podríamos definirla como la que delimita “una vía destinada a la circulación de ciclos” y que “no implica obligatoriedad para este tipo de vehículos a circular por dicha vía”.

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  • Anónimo Anónimez

    Me parece que la única salida digna es eliminar los corrales. El resto es humo. Estoy harto de que esta gentuza juegue conmigo. No lo perdonaré. LA agresividad hacia mí como ciclista ha subido espectacularmente. Cada pitido, cada acoso, es culpa de esta gente y de los mamporreros que los apoyan.. Delenda est Carthago.

  • la_pajara

    Gran artículo. Estaría muy bien que se lo leyera la alcaldesa.