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La situación.

El pasado cuatro de mayo, Cristina, mi mujer, tuvo un accidente con su coche en la M-30 de Madrid, cuando volvía del trabajo. Sustazo, leves heridas y el coche, muy arrugado. Mientras la aseguradora se pensaba, si pasaportarlo o recomponerlo, el taller la facilitó un coche “de cortesía” con el que pudo ir al trabajo. El 15 de junio, por fin, deshojaron la margarita y la hicieron una oferta económica para que fuera declarado “siniestro total”. Con ese dinero, y un poquito más, encargó otro coche de similares características que, por fin, le sería entregado el sábado 8 de julio. Durante 15 días, desde el 19 de junio al 7 de julio, se las tuvo que arreglar para ir al trabajo en bici, emov y transporte público. Toda una experiencia de movilidad que nos gustaría compartir con todos vosotros.

El coche de Cristina: La foto es suya.

Las alternativas

Cristina trabaja de lunes a viernes en horario de oficina y utiliza su coche para ir a trabajar. Desde el barrio de Las Tablas hasta la calle Torrelaguna, cerca de Arturo Soria, tarda unos veinticinco minutos, aunque no siempre encuentra sitio para aparcar. La opción del coche particular es la más “razonable”, ya que la alternativa más conveniente de transporte público (176+70) llega a la hora y diez minutos, tanto en la ida como en la vuelta. La alternativa de usar un Car2go no es competitiva porque se queda frente a las Cuatro Torres y hay que tomar un autobús. Emov, por su parte, no estuvo operativa en esta zona del barrio hasta el día 22 de junio, cuando ya estaba en marcha la “Operación Uualk”. Aún así, sirvió de muleta los dos últimos días de tormentas que, lamentablemente, malograron mi objetivo de que acabara yéndose sola en bici. Otra opción habría sido recurrir al scooter sharing, pero le dan miedo. Y, de BiciMAD, ni hablar, porque el Ayuntamiento sigue sin extender este servicio público al barrio que más lo necesita, por razones de movilidad, de Madrid.

La prueba, justo la noche antes.

Si tenéis paciencia, os explico la curiosa relación entre Cristina y el mundo de la bicicleta.

Operación Uualk

En el mes de mayo (días 20 y 21) se celebró en el Paseo del Prado de Madrid la primera edición de los denominados E-BIKE Days, organizados por AMBE, en los que los madrileños pudimos probar y conocer mejor las ventajas de este tipo de bicicletas acompañados por los voluntarios de la revista Ciclosfera. Entre los expositores, además de los ya consagrados urbanos como Moustache o Mihatra, atrajo mi atención una marca catalana, Uualk. Probé uno de sus modelos, la pequeña Air, y quedé muy sorprendido por un par de detalles. El primero de ellos, el delicioso sonido de su “motor”. El otro, el más importante, su “tecnología de par o de esfuerzo”, un sistema inteligente que “detecta al instante la fuerza que ejerces sobre el pedal y activa el sistema de propulsión acorde con la ayuda que necesites”. En los arranques, mínimo esfuerzo, y en las subidas, una agradable sensación. Quedamos en que me dejarían probar por las cuestas de Madrid tamaña ventaja. Y, en ello estaba, cuando Cristina se quedó sin coche.

Para esta ocasión, me dejaron una Uualk Sun, muy urbana, que anduve probando unos días para ir al trabajo apreciando las ventajas de la tecnología de par en cada salida de semáforo. Sobre todo, me sorprendió que no hubiera necesidad de reducir marchas para salir de parado y que necesitaras hacer, prácticamente, el mismo esfuerzo en el piñón más grande que en el más pequeño. A Cristina, ya os contará en la entrevista, le encantó desde un primer momento la postura de conducción, la comodidad y el tamaño de la rueda (26). Ya tenía experiencia en otras marcas de e-bikes, y después de dar una vuelta por el barrio, no dudó en lanzarse, tartera en transportín y bolso en bandolera, a esta experiencia de movilidad.

Cristina y las bicis

Cristina es una conductora, no una ciclista. Aún así, a lo largo de los últimos años, ha hecho enormes esfuerzos por empatizar y compartir momentos de ocio con el activista ciclista urbano con el que tiene que convivir. Cristina se sabía la teoría de la circulación urbana a la perfección, pero, la forma física, le fallaba. Ese quedarse atrás todo el rato, esa frustración por no seguir el ritmo, le producía una inseguridad que en ocasiones la paralizaba. Aunque nunca tuvo miedo a circular entre el tráfico, y había participado en algunas marchas urbanas, no se había planteado ir en bicicleta ni llegar sudando al trabajo. Y, en eso, llegó BiciMAD, que la curó de todos sus males. Y, al mismo tiempo, llegaron las e-bikes que, amablemente, me dejan las marcas para probar.

– ¿Te atreves a ir en una e-bike hasta que te llegue el coche? Te acompañaría…

Ok. Pero, que conste, “no te vuelvas loco”, que es una solución temporal.

Con esa condición, y con esa mentalidad sin compromiso, compartimos ruta durante 8 templadas mañanas y 8 calurosas tardes.

Las rutas

Las rutas, como veremos, no eran nada sencillas para ser la primera vez. Además, las altas temperaturas del mes de junio, soportables a las siete y media de la mañana, no lo fueron tanto a las cinco y media de la tarde, e influyeron en la innegociable decisión de Cristina de tomar opciones más “respirables”. Tanto el tráfico de ida como el de vuelta fueron los habitualmente congestionados que puede encontrar cualquier vehículo de lunes a viernes. La distancia, era la adecuada para que la bicicleta fuera competitiva, como lo ha sido, en ciudad. El trayecto de ida, que realizábamos en 25 minutos, era de 8 kms, y el de vuelta, de 11 kms, nos demoraba hasta los 35 minutos. El de ida fue siempre el mismo, y la única variación es que quitamos el único tramito de carril bici (c/Castillo de Candanchú) al segundo día. El de vuelta, que no le gustaba nada a Cristina, sufrió algunas modificaciones que, como os contará en la entrevista, definen un criterio muy razonable a la hora de circular por las calles de Madrid.

IDA

IDA: Calle Castiello de Jaca (Calzada libre, dos/tres carriles. Bajada); Carretera de Fuencarral a Hortaleza (Calzada libre. Un carril por sentido. Pendiente pronunciada. Firme en deficiente estado. Sin marcas viales ni señalización vertical. Camiones de transporte de coches aparcados en doble fila); Arcén lateral de la vía de servicio de la A-1 (Separado con bloques de hormigón en los primeros metros, resulta peligroso por su estrechez y por compartir con peatones y ciclistas en sentido contrario. A partir de ahí, ancho y recién asfaltado. Salida con cambio de dos carriles, necesita cierta pericia. Este tramo, el motivo principal por el que Cristina no se fue sola ni una vez); Avenida de San Luis (Calzada libre. Dos carriles. Subida suave); Calle Arturo Soria (Calzada,todavía, libre. Dos carriles. Subidas y bajadas); Calle de Emilio Vargas (Dos carriles y, enseguida, uno hasta calle Torrelaguna. Fin de trayecto)

VUELTA

VUELTA: Calle Torrelaguna (Calzada libre. Un carril, en pendiente, y luego dos carriles en llano): Avda de Ramón y Cajal (Calzada libre en puente sobre M-30 con tres carriles en bajada. Excesiva velocidad de circulación. Cómodo y ancho ciclocarril en subida hasta cruce con Príncipe de Vergara): Avda de Concha Espina. Ciclocarril en bajada hasta confluencia con Pso. Castellana. Varios carriles): Carril lateral de Pso. Castellana. (Dos carriles con ciclocarril en subida hasta Plaza de Castilla, luego calzada libre. Atravesar la plaza y llegar hasta Cuatro Torres, fue el motivo principal para cambiar de ruta); Calle de Viejas (Calzada libre. Dos carriles); Calle Mauricio Legendre (Calzada libre. Dos carriles. Pendiente corta pero pronunciada. Bajada suave; Avda. Llano Castellano (Calzada libre. Llano y bajada pronunciada): Travesía de Fuencarral/Nuestra Señora de Valverde. (Calzada libre. Un carril. Pendiente pronunciada y bajada. Luego, vía urbana con configuración de vía interurbana, con estrecho arcén); Calle Antonio de Cabezón (Calzada libre. Un carril. Bajada); Anillo Verde Ciclista (Senda ciclable. Pendiente pronunciada. Túnel y salida a fin de trayecto)

Modificaciones en la vuelta: Al cuarto día, Cristina me sorprendió diciéndome que venía sola por la calle Arturo Soria hasta el nudo de M-40/Fuente de la Mora.

Negociando el nudo M-40/ Fuente de la Mora.

Repetimos varias veces este modus operandi y, a pesar de su sorprendente pericia en negociar este complicado paso y la rotonda del Alcalde Moreno Torres, la seguí acompañando. Un par de días más, y lo hace sola. Luego seguimos por Sanchinarro y, atravesando el puente sobre la A-1, llegamos a las Tablas. A pesar de las aceras bici y el Anillo, todo lo hicimos por calzada libre. Otra opción, que hicimos dos veces, fue atajar por Víctor de la Serna y acabar bordeando la indeseable Plaza de Castilla por estación de Chamartín. No coló. Prefería, aunque pueda sorprender a más de un activista ciclista de la zona, ir y volver sola por Arturo Soria.

Calle Arturo Soria

Sin coche. Por días.

JUNIO:

  • Lunes 19: Ida, dos autobuses. Vuelta, autobús, Cercanías y caminar. Mas de una hora de ida y una hora y media de vuelta.
  • Martes 20: Dos autobuses ida y dos autobuses vuelta.
  • Miércoles 21: Ida en bus, vuelta en taxi (salió muy tarde del trabajo)
  • Jueves 22: Ida y vuelta en bicicleta.
  • Viernes 23. Ida y vuelta en bicicleta.
  • Lunes 26: Ida y vuelta en bus (No pude acompañarla)
  • Martes 27: Ida en bus. Vuelta prevista en Emov, pero no encontraba uno cerca y volvió en autobús.
  • Miércoles 28: Ida y vuelta en bicicleta.
  • Jueves 29: Ida y vuelta en bicicleta.
  • Viernes 30: Ida y vuelta en bicicleta.

JULIO:

  • Lunes 3: Ida y vuelta en bicicleta.
  • Martes 4: Ida y vuelta en bicicleta.
  • Miércoles 5: Ida y vuelta en bicicleta. Último día.
  • Jueves 6: Ida y vuelta en Emov. (Ida, 24 minutos y 5.76 euros (IVA inc)
  • Viernes 7: Ida Emov y vuelta la trae una amiga en coche. Por la tarde, Cristina recoge su coche nuevo. Fin de la experiencia.

La experiencia, en mis palabras

Ha sido muy gratificante compartir camino en bicicleta con mi mujer. Hemos pasado más tiempo juntos y ha habido muchos momentos, por la configuración de la vía, en que hemos podido hablar de nuestras cosas con gran tranquilidad. Delicioso el comienzo, deliciosa la despedida. A la vuelta, dábamos vueltas por el barrio, hacíamos los recados y tomábamos un refresco. Tan sólo un incidente digno de mencionar, sin contacto ni consecuencias, en las inmediaciones del Bernabeu.

La gran rotonda de Sanchinarro

En cuanto al acompañamiento, hay que decir que ha sido un poco agotador (¡38 grados!), y monótono, hacer el mismo recorrido dos veces de ida y otras dos de vuelta, pero se trataba de una persona muy especial y la experiencia merecía el esfuerzo. Técnicamente, ha ido evolucionando en función de los avances que iba observando en ella. Al principio, la marcaba las pautas y comprobaba que siguiera mis trazadas y la manera de colocarse entre el tráfico. Poco a poco, la enseñé cómo debía de hacer las maniobras más habituales, tal y cómo yo las vengo realizando, y aquí seguimos, desde hace muchos años.

Flaps

Su actitud, su predisposición, han ayudado mucho. Poco a poco, la dejé ir delante y fui corrigiendo (centro y distancia) los detalles. Los dos primeros días, fui muy pegado y, como veía que circulaba con seguridad, la fui dejando distancia, hasta dejarla un par de semáforos de ventaja y, al cuarto día, proponerla que se fuera sola. Enseguida, y por decisión propia, se hizo la calle Arturo Soria de vuelta, y fue aprendiendo a colocarse y a cambiar de carriles. En mi opinión, tiene criterio para elegir las rutas y está preparada, tanto mental como técnicamente, para circular en bicicleta, aunque no lo hará, por el momento, porque está enfocada hacia el coche.

Mirando a los ojos al Mihura y templando.

Cristina tenía muy claro que su mayor garantía de seguridad era circular por el centro del carril. No sólo lo sabía por mi, sino que, en base a su experiencia diaria, lo ha podido comprobar por ella misma. Ahora, huye de la dooring zone como gato escaldado del agua fría. Por añadidura, ha manejado a la perfección la bicicleta eléctrica y la ha hecho suya desde el primer momento. Con una bicicleta convencional, creo que no lo habría conseguido. Ha aprendido a adelantar a coches en doble fila cambiando de carril y a abortar la maniobra si no era posible hacerlo. Ha aprendido, a falta de otro tipo de señales, a usar sus manos, sus brazos y su mirada para interactuar con los conductores. Pero, sobre todo, lo que más me ha gustado de ella, es la naturalidad con que ha sido capaz de circular junto a los motorizados, mucho más, después de haber tenido un accidente de circulación. Y lo ha hecho con su ropa, sus zapatos y sus bolsos ¿Cómo no la voy a querer?

En las de Cristina. Entrevista.

-¿Cómo ha sido la experiencia de ir en bicicleta al trabajo?

Sorprendente, mejor de lo que esperaba…y muy satisfactoria. Pensaba que iba a ser mucho más difícil. Y, realmente, menos el primer día que tuve más miedo, enseguida le he ido cogiendo el gustillo. Me he sorprendido a mi misma. Ha sido agradable.

– ¿Qué has aprendido a la hora de circular entre el tráfico?

Lo que realmente he aprendido, y que se me ha quedado grabao, es que, en el tráfico, por mi propia seguridad, tengo que estar siempre, siempre, en el centro del carril, de la calzada. Porque, así, me siento al mismo nivel, casi, que un coche. Si estoy en el medio de carril en la calzada, estoy súper visible, y siento que el coche tiene dos opciones, o bien, me pasa por encima porque está zumbao, o bien espera a que yo haga las maniobras que tenga que hacer. No le queda más remedio. En ese sentido, me siento protegida casi igual que él. Siento que no me va a hacer nada, me siento segura.

Colocando las pegatinas en su nuevo coche. Mira el vídeo.

– ¿Has aprendido alguna otra cosa?

Que la mayoría de la gente respeta al ciclista.

– Era la primera vez que ibas al trabajo en bici, una novata ¿Te parece peligroso circular en bici por Madrid?

Depende de los sitios. Normalmente, no, pero hay sitios en los que no me he sentido segura.

– Acababas de sufrir un accidente de tráfico. ¿Has tenido miedo?

En algún momento, si.

– Me sorprende, yo que te conozco bien, que este trauma no te haya afectado más…

A mi también. Pero tengo que desplazarme y tengo que seguir viviendo. Y, pasados los primeros días en los que he estado más miedosa, pues, creo que el cerebro es maravilloso y hace que te olvides y sigas para adelante.

El recorrido

– ¿Qué partes del recorrido te parecieron inseguras?

En la ida, cuando nos incorporamos a la vía de servicio de la A-1, obviamente, teníamos que estar con un montón de tráfico en hora punta, y los conductores no se esperan ver ciclistas ahí porque, realmente, no es un sitio para ciclistas. Ahí, si me he sentido muy insegura. Hay un tramo que no es muy grande hasta que te metes en el arcén que tampoco me hace gracia porque, ahí, entiendo que debería de haber una segregación, algo que realmente proteja a los ciclistas, o que, al menos, les de la sensación de que están protegidos. Ese no es un sitio para un ciclista porque yo no voy a hacer deporte, es un tramo para incorporarme a una calle normal. Da miedo. Ves pasar los autobuses y trescientos coches detrás de ti.

El tramo conflictivo de la A-1, pendiente de una segregación adecuada y bidireccional para ciclistas y peatones.

– La calle Arturo Soria se ha creado una fama de conflictiva para ir en bici. ¿Qué te ha parecido?

Para mi, ha sido lo mejor. En ese tramo, yo, me he sentido muy a gusto, tanto en la ida, como en la vuelta.

– En la trayecto de vuelta, no te ha gustado nada la pasarela sobre la M-30, ¿no?

No me gusta nada. Los coches bajan a gran velocidad, los autobuses a la derecha se quedan parados…demasiado tráfico. No me siento a gusto. Y la rotonda que le da acceso, ese giro, tampoco. No siento que ahí yo pueda competir con un coche.

– ¿Y atravesar Plaza de Castilla?

Ah, si, el intercambiador es infame. Hay cuatro bicis metidas entre quinientos coches y, realmente, eres como una mierda entre todo eso, te comes todos los humos, la gente está loca porque se cruzan,…hay que tener mucho cuidado y, realmente, no lo aconsejo. Lo veo muy peligroso, muy desagradable y te comes toda la puta mierda de la contaminación.

– ¿Te gustaron más las rutas alternativas?

Si, prefiero callejear.

– Una pregunta directa ¿Por qué llevabas casco?

Porque me da sensación de estar más segura y porque, si me caigo, y me doy en la cabeza, tengo la sensación de que me va a proteger. Pero, si me caigo y me doy en la cabeza…no lo se…si me protegería mi cabeza…creo que no.

– ¿Has contado tu experiencia a tus compañeros del trabajo?

A algunas personas, si. Unos me han dicho que era “un crack”, que era la “p. Ama”, y otros me han dicho que “estaba loca perdida”, que si no me daba miedo. Son dos sensaciones opuestas. O bien, la gente que te dice “ole tus webs”, o la sensación de “esta tía está loca”.

– Esta experiencia de basa en un pacto como una solución alternativa y temporal ¿Si se solucionaran los puntos conflictivos, crees que estarías preparada para ir en bicicleta al trabajo?

En algún momento, si. No siempre. Pero, de vez en cuando, si. Creo que lo voy a echar hasta de menos, con el buen tiempo. Porque, yo, por ejemplo, no me apetecería hacerlo bajo la lluvia, o con mucho frío. Soy muy cómoda. Tengo un trabajo en el que no puedo llegar mojada. Pero, de vez en cuando, si, me apetece pedalear, tomar aire…ahí, si.

Las alternativas

– ¿Si tuvieras una estación de BiciMAD en el barrio y otra en tu zona de trabajo te plantearías más seriamente ir en bici al trabajo?

Puede que si. Aunque estoy pensando en tener mi propia e-bike…aunque…, si.

-¿Te ha sorprendido que con la bicicleta tardaras lo mismo que con el coche?

Si, incluso tardo menos y no tengo que ir a aparcar lejos (Había aparcabicis en su edificio y el parking de coches no siempre lo tiene disponible)

– Voy a preguntarle por las otras dos opciones que ha utilizado ¿El autobús?

La combinación de los dos autobuses lo hacía mucho más lento como alternativa. Pero, no estaba tan mal. Dentro de lo malo, no está muy mal. Y todo eso, a pesar de que no me gusta nada el autobús. No puedo ser injusta, no es tan horroroso como pensaba.

– ¿Y Emov?

Me da bastante seguridad en Las Tablas. No es cara, es correcta, pero es para un uso puntual, como este, porque, si no, saldría muy caro. Lo que no me ha gustado nada es que, a la vuelta (Arturo Soria), siempre he tenido problemas porque nunca he tenido un coche cerca. Si yo pago un precio, es para tener un coche a mi disposición, cerca, y no tener que andar quince o veinte minutos buscando un puñetero coche. Pierdo mi tiempo. Esa incertidumbre, no me gusta.

La e-bike.

– ¿Y la e-bike, la Uualk Sun? ¿Qué te ha parecido?

Ahhh, muy agradable. Me gusta la postura, es muy cómoda, no me gustan las bicicletas bajas o las que tienes que estar doblada porque luego me duele la espalda. Es esta, no me ha dolido en ningún momento la espalda, es muy cómoda. La espalda va recta y tienes la sensación de que dominas la vista. Los cambios van muy bien, tira bien. El demarrar, incluso con marchas largas y en subida, es muy fácil. Antes, había probado otras, que eran mucho más trasto, más pesadas, más difíciles de manejar a la hora de hacer un giro. Con esta, los movimientos que hago son más naturales, es mucho más fácil de manejar. Ha sido como una prolongación de mi. La verdad, una experiencia muy positiva.

La UUALK SUN en Madrid.

– Esta bicicleta tenía la característica especial de tener una tecnología denominada “de par o de esfuerzo”, que detectaba al instante la fuerza que ejercías en el pedal. ¿Qué te ha parecido?

Muy fácil, no he tenido que hacer apenas esfuerzo. La única cosa, que con esos pedales, con los pies mojados (un día de tormenta, salimos), me resbalaban los pies.

– ¿Has tenido alguna avería? ¿Se te ha salido la cadena? ¿Algún pinchazo?

No, nada.

(El modelo cedido para la prueba, no era nuevo. He tenido que ajustar el freno trasero. La marca anuncia que el nuevo modelo tendrá freno de disco en la rueda delantera)

– ¿De no haber sido una bicicleta de pedalada asistida lo habrías hecho?

No.

Pregunta extra

– Terminamos, Cristina, con una pregunta más personal ¿Qué ha supuesto que tu marido te haya acompañado todos los días en bici al trabajo?

Ha sido muy positivo, y si no me hubieras acompañado, no me habría atrevido sola. Se que tengo al maestro, y me siento segura. Se que en cualquier circunstancia me vas a asistir. Me has hecho todas las indicaciones necesarias y sabía que iba con la persona adecuada. Pero, por otra parte, sabía que me estabas mirando y juzgando todo el rato y que, cualquier pequeña cosa que no le dirías a otro, a mi, me tenías muy marcada. Pero, aún así, la verdad es que te has portado bastante bien.

por @deteibols

 

 

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  • villarramblas

    Una duda ¿Por qué no planteó una ruta intermedia por Alfonso XIII? ¿Y qué hizo descartar Víctor de la Serna?

    • @deteibols

      También pasamos por ella cuando dimos la vuelta por Chamartin.

  • fpg

    Muy interesante. Curiosamente, trabajo muy cerca de donde lo hace Cristina y vivo por el barrio de Hispanoamérica, así que me he identificado un poco en el recorrido de vuelta “original” y sus variantes. El puente de Ramón y Cajal es una verdadera autopista, no me gusta cogerlo nunca, salvo cuando voy en plan “deportivo”, y cuando hay menos tráfico, aunque van rapidito siempre; aparte que el estacionamiento “ambiguo” (ni está prohibido, ni señalizado como tal) hay un trocín en la parte de dentro de M30 que te echa un poco a los leones. Ahí se tiene que hacer algo para pacificar, van como fieras, muchos ya con ganas de pillar M30.

    Mi regreso habitual lo hago por Torrelaguna, Ramírez de Arellano, y Rafael Bergamín hasta la pasarela peatonal. Cruzo hasta Padre Claret y por ahí hasta el cruce con Ramón y Cajal. De ahí, tienes más opciones aparte de la que seguisteis (Ramón y Cajal hasta Castellana), la de Víctor de la Serna, está maja (no sé por qué no coló), aunque a mí me gusta más salirme antes del berenjenal de RyC: por ejemplo, tiraría por Cerezos, Aster, Alfonso XIII, Fray Bernardino Sahagún, Gral López Pozas y Enrique Larreta; o, más tranquilo aún por zona mega-residencial, me saldría por Móstoles, Ángel Diego Roldán, Fernán Núñez, Colombia y Víctor de la Serna hasta Alfonso XIII y lo mismo que antes. Es más o menos tranqui todo eso (certificado por MapaDeCallesTranquilas™). Yo suelo tomar esa ruta también, si tengo que ir por Plaza Castilla o Barrio del Pilar. Pero entiendo que para Las Tablas, al final todo esto es un paseo innecesario.

    Un saludo.

  • lovalle

    Enhorabuena a Cristina. Una pena que no siga yendo en bici, aunque seguro que dentro de poco lo echará de menos. Es curioso lo de la Pz de Castilla. A la hora que paso yo es relativamente cómoda. Sí que es verdad que algún día de estos que hay un atasco monumental se hace desagradable por la contaminación.