PARÍS en bici. Las TRES “NOVEDADES CICLISTAS” que vienen a MADRID.

Madrid, a 3 de mayo de 2018.

Por Carlos Blanco @deteibols

Cuatro días pedaleando por el París de una Anne Hidalgo que planta cara a la contaminación del poderosísimo lobby francés con pasta gansa, determinación propia y la cara visible del ecologista Christophe Najdovski, el Grezzi de turno. Muchos kilómetros circulando por una bellísima ciudad que quiere pasar del 5 al 15% de desplazamientos en bicicleta en el 2020. ¿Cómo…? Bref: doblando la extensión de los carriles bici (hasta 1400kms!), generalizando el ceda el paso en los semáforos en rojo y la circulación en sentido contrario. Alegan, los políticos, para este gran plan vélo nacional, que tienen “veinte años de retraso en comparación con otras ciudades europeas”. Sin embargo, parece que estos franceses tienen un modelo propio y, por supuesto, una idiosincrasia mucho menos dócil que los derrotados, pero apañaditos, holandeses.

En estos días, he dado muchas pasadas probando algunos de los “truquis” ciclistas que ya avanzaba la Ordenanza de Movilidad del 2010 y que despegarán, según avanzó Sabanés, con la reforma que en estos días, je, debatimos. He intentado comprender si, sobre el pavé, junto a la falsa playa, he sido testigo de una revolución o de la penúltima estrategia del e-lobby por encarrilar a los insurrectos ciudadanos ciclistas parisinos que, también, como los motorizados con ruedas, someten y humillan, a los peatones sin ellas. Ay, esos peatones sin ejército, los grandes damnificados de esta neo-movilidad de peatones con ruedas que acaudilla el vil Copenhagenize!. Esperanzado, al fin, que, en Madrid, con más armas y mucho menos enemigo, podamos tomar al fin la Bastilla, que es la calzada urbana. Aún triste, por el fallecimiento de Armelle Cizeron frente al Palais Bourbon de la Assamblée nationale, aplastada por un camión cuando se dirigía al trabajo en bicicleta, un viernes por la mañana.

MARI-ANNE, CONTRA LA POLUCIÓN.

“Queda esperanza en nuestra ciudades, en particular, en París, en el combate por nuestra salud y un aire menos contaminado. París se convierte en la primera ciudad de Francia con Zona de Circulación Restringida” o En París cohabitan dos millones de residentes y varios millones de visitantes y tienen lugar 28 millones de desplazamientos diarios, es urgente actuar por nuestra salud y la calidad de nuestro aire”. Son algunos de los mensajes que lanzan desde la Mairie de París para mitigar las consecuencias de un lobby que no nombran -las partículas nocivas están en el aire- nada más que para, una vez purificado, una vez hechos los trueques, abrirle de par en par las calles de la ciudad. “Si circula con un vehículo eléctrico”, ofertan, “la ciudad de París le permite estacionar gratis”. La mouche, detrás de la oreja.

PARIS vs MADRID

Me llevé botas de agua, camisetas térmicas, chubasquero, poncho…y ha sido el mes de abril más caluroso en París desde 1949. De 24 a 30 graditos. Ni una gota. Ni una leve brisa. La playa del Sena, a tope. Intenté alquilar una e-bike en Neovelo, para no desfondarme, y la tienda ya estaba cerrada. “La bicis chinas”, me dijo la señora italiana del restaurante de enfrente, “están por todos lados. No hacía negocio”. Tuve que alquilar otra, sin pilas, al otro lado de la ciudad. Por si fuera bajo el índice de aciertos de aquella calurosa mañana de martes con calcetines de montaña, apenas había atascos, ni niños en bicicleta: dos semanas de vacaciones escolares…y una huelga de los trenes de Cercanías sin apenas efecto dos días después. Con estos ingredientes, no podía ni meterme con el irrespirable aire de París porque, a pesar de la ausencia de lluvias, he respirado, te lo juro Anne, mucho mejor que en Madrid. Del desastre de Velib´Metropole, el servicio público de bicicletas en el que no puedes confiar, mejor no hablar. Ni conexión del sistema, ni bicis disponibles, ni servicio de atención al cliente…no me extraña que se den de baja 800 abonados al mes y que hayan pasado de los 285 mil a los 190 abonados desde finales del 2017. Viva mi BiciMAD!(pero sin Álvaro F. Heredia)

Inútiles bicicletas con el sillín al revés. La azul, es la de pedalada asistida. Ninguna ha funcionado.

A continuación, y después de poneros en situación, veréis el análisis de cómo estas tres principales novedades “ciclistas” pueden influir en un Madrid que se debate, cuchillo entre dientes, entre la segregación y la integración. Os pondré vídeos y algunas fotos, para daros argumentos y liberaros de la propaganda institucional y del lobby que convierte en pro-bici lo que es encaje de bolillos. Al final, dedicaré un apartado a la debacle de los peatones. O sea, un aviso de hacia dónde nos conduce esta reordenación de la ciudad de los coches. No es Cambio, es el tocomocho de siempre en el que pagan los peatones.

Lo primero que tuve claro es que me encontraba en una realidad ciclista diferente, otro planeta. Tenía que dejar de ser Deteibols de Madrid , el defensor del centro del carril, en cerocoma y convertirme en un Le Deteibols de Mayo del 68, pero, esta vez, para ganar. En París, en Francia, los ciclistas urbanos son ciudadanos secundarios, molestan a los motorizados y por eso circulan pegados a la derecha. Monsieur Renault lo dice, el tío, bien clarito: pour votre securité. En esa escala de valores, en esa norma, en esa derrota por goleada contra el Lobby FC, y sin partido de vuelta, se basa la convivencia en la calzada y se establece la colocación de los carriles bici y las reformas viarias…y todos los agentes implicados, la aceptan, a su manera. Cada ciudad, es un mundo.

Muchos de los DSC se París son así.”Prohibida circulación de vehículos, salvo bicicletas”.

Los ciclistas parisinos, en contrapartida, se convierten en una especie de rebeldes con causa, circulando, literalmente, cómo y por dónde les viene en gana, una vez abandonada la reglamentaria derecha. Una especie de pacto que se basa en un “cuida de tu culote que yo cuido del mi chapa y de la subida de mi póliza”. Los ciclistas parisinos, esos libertinos, no señalizan las maniobras, no respetan los pasos de peatones, suben y bajan de las aceras a la calzada para ser más competitivos, y, sobre todo, se pasan los semáforos por, je, el Arc de Triomphe. Cuando en el año 2015 se permitió que muchos de los SEMÁFOROS de la capital se hicieran como ceda el paso, lo que se hizo, lisa y llanamente, fue legalizar la insubordinación. En la práctica, todos los rojos, tengan o no la señal triangular, son rebasables. Vamos, que se rebasan. Quedas retratado, si no lo haces. Y lo acabé haciendo, claro. Hasta los polis me decían, como si fuera un caso perdido, todo el mundo lo hace”Si tuviera que definir en UN MINUTO la circulación ciclista en París, inevitablemente ligada a sus rotondas, os pondría este vídeo. 

Aún resiste el “bando” municipal colocado en los semáforos para información de los ciclistas. Dice así: “Generalización de ceder el paso ciclista en los semáforos en todo París. Si el semáforo está en rojo pero equipado de una de estas dos señales, usted puede, o girar a la derecha, o ir recto. Dejando siempre la prioridad a los peatones y a los demás usuarios”.

¿Y nosotros? En Madrid, nuestro planeta, como todos sabemos, no está permitido circular por el carril bus-taxi-motos, salvo que tenga una anchura de al menos 4,5 metros de ancho. Esta prerrogativa, recogida en la Ordenanza (art.39 bis), se planteó como una excepción más que como una posibilidad real. En París,sin embargo, y aunque no todos tengan esa anchura, es la norma. Los ciclistas pueden circular, pegaditos a la derecha, esto no hay que olvidarlo nunca, por los cientos de kilómetros de CARRILES BUS-TAXI (75 ha) incluso en bulevares y grandes plataformas de bus, pero, ojo, no las motos. Hay alguna excepción, señalizada, que te lo impide, por no cumplirse la anchura necesaria para adelantar, pero el noventa por ciento de las veces que no circulas por un carril bici en calzada, o por la calzada libre, que aún queda, circulas por esta “infraestructura compartida”. Esta encajonada convivencia entre vehículos de muy diferentes dimensiones y peso, se basa en dos premisas. La primera, que tienes que pegarte a la derecha, como haciendo un carrilito bici imaginario que se muestra, como todos, muy vulnerable a los ganchos. La segunda, que tienes que confiar en que los autobuseros y los taxistas, cuando te adelanten, dejen el metro, que no el metro y medio, obligatorio en zona urbana. En la práctica, sucede como con los semáforos en rojo: aunque no haya señal que lo permita, todos estos carriles reservados son utilizables por los ciclistas. La Liberté, de por allí. La ignorancia, de por acá.

Permitida la circulación de bicicletas por el carril bus-taxi.
“Rappel”, recuerde, NO permitida la circulación de bicicletas por el carril bus-taxi, por la anchura. Hay que circular por la acera bici.

En cuanto a los CARRILES BICI, más de 700 kms, hay dos grandes grupos. Los que discurren por la acera, piste cyclable, y los que lo hacen por la calzada con varios carriles, bande cyclable. Según los datos de 2015, los primeros ocupaban una superficie total de 21 ha, y los segundos, de 85 ha, para los que quieran hacer sus ridículas cuentas de la vieja de “robo” al coche y al peatón. Lo primero que hay que dejar claro a la hora de utilizar estas vías segregadas del tráfico es que, salvo alguna excepción minoritaria, no son obligatorias. En París, en Francia, los derechos ciudadanos son la esencia de su consolidada Democracia. Mientras aquí, en Madrid, los embaucadores ciclopopulistas que gobiernan el Ayuntamiento de Madrid se sirven de la ignorancia, de la negación de los derechos de los ciclistas urbanos y de la ausencia absoluta de su defensa, en París, lo primero que le dicen a la ciudadanía, es que el ciudadano ciclista tiene derecho, droit, a no usar estas vías segregadas. En estos cuatro días, señores y señoras, ni un solo pito en París, ni uno, por salirme de cualquier modalidad de carril bici. Es natural, todo el mundo lo sabe. Todo el mundo te respeta. Sin derechos ciudadanos, todo se convierte en un fraude participativo.

“Si la señal es redonda”, dice el Ayuntamiento de París,” tiene que usarla obligatoriamente”. Aquí, la redonda en la r-407-a y la cuadrada, la S-35. En Francia, sus “nombres” son la B-22 y la C-113, respectivamente.
Acerita bici no obligatoria. Puedes circular por la calzada, que nadie te pita. Se corta los miércoles y los sábados para mercadillo.

Siguiendo la tradición francesa, la inmensa mayoría de los cbs que discurren por la calzada son unidireccionales, estrechos, y están, claro, pegados a la derecha, al bordillo. Son con frecuencia utilizados por los ciclomotores para sortear el pertinaz atasco, lo que aumenta el riesgo de circulación y reduce, drásticamente, ese “derecho” que te da el lobby. En este vídeo, vemos al ecologista de Najdovski impulsando la campaña de defensa policial  contra la “anarquía” en los carriles bici. No vaya a ser que se salgan del redil, claro.

Pincha aquí.

Falta una cuarta clave, los DSC, y lo de las rotondas.

En Madrid, salvo la excepción de la calle Mayor, por buscar una analogía con la anchura-tipo de París, no está generalizado circular en sentido contrario a la circulación del resto de vehículos. Lo que aquí llamamos SRB (Sentido Reservado Bicicletas), allí se llama DSC (Double Sens Cyclable) y está extendido por absolutamente toda la ciudad, aunque, en teoría, sólo en las vías limitadas a 30km/h. Cientos de calles de dirección única, da igual su ancho o longitud, se convierten en pasadizos para los ciclistas que, así, se evitan dar una vuelta o circular por las aceras jodiendo a los pobres peatones. Como veremos en los vídeos, en algunos de ellos corres menos riesgos que en otros por su colocación, afluencia de tráfico, doble fila o una anchura que ya está siendo puesta en duda en sede parlamentaria. Para que lo entendamos, son carrilitos bici en calzada, en sentido contrario a la marcha, en la que el ciclista, se la juega con coches de frente, invadiendo el carril contrario y, muchas veces, con las puertas de los coches aparcados. Es todo un reto controlar lo tuyo y lo que te viene de frente.

Y luego están las enormes ROTONDAS, Charles de Gaulle-Etoile, Bastille, Trocadero… de pavé muchas de ellas, que son un sálvese quien pueda. Sorprende la habilidad con la que los ciclistas parisinos sortean estos cruzados mágicos entre los camiones, coches, autocares y las motos, sin que se snafren de continuo. La peculiaridad de estos ruedos parisinos, no lo olvides cuando vengas por aquí, es que la prioridad la tiene el vehículo que entra, no el que circula por ella. ¿Qué no lo entiendes? Dentro vídeo.

¿SE PUEDEN APLICAR EN MADRID LOS TRUQUIS DE PARÍS?

DSC/SRB

Excepcionalmente, y cuando así se indique mediante señalización, estará permitida la circulación de bicicletas en sentido contrario”, dice la ordenanza vigente de Madrid en su artículo 39 bis que, apenas, ha puesto en práctica esta infraestructura, pero que la introducirá con una experiencia piloto en el Camino Viejo de Vicálvaro. En París, este contrasentido ciclista está generalizado y existe en el Códe de la Route francés desde el año 2008 tras haberse probado con éxito en la ciudad de Tours. Esta prerrogativa, este contrasentido, parte de una derrota frente al coche y elude la conveniencia de devolver los dobles sentidos a muchas calles. De esta manera, se encaja a los ciclistas en una ciudad cuyo viario está hecho para los coches o, también hay que decirlo, en zonas céntricas en las que las calles son muy estrechas, y se basa en la premisa de que el ciclista ocupa el mínimo espacio posible, a la derecha, en su pasadizo vehicular. Me sigue pareciendo un contrasentido cómo una parte considerable de los ciclistas franceses exige carriles bici “seguros y segregados” y, al mismo tiempo, transige con estos pasadizos de fortuna o con la circulación por el carril bus. Queda esperanza en el resultado de este debate para la revolución de ciclismo vehicular que persigo en Madrid.

La señalización vertical indica esta “concesión”, y la horizontal, se marca con simples líneas y con pictogramas en el suelo la inmensa mayoría de las veces, aunque en ocasiones, también hay bordillo de separación. Desconozco quien tiene la prioridad de paso, pero, en la práctica, el menos fuerte, arruga: bien sea el ciclista apartándose y frenando, o bien sea el peatón teniendo que aguantar al cicleatón escaldao. Desde mi punto de vista, este tipo de encajes no son más que caramelos que pone el gobernante, y que publicita como regalías pro-bici, para no transformar la ciudad de los coches y, que no os quepa duda de esto, a costa de la seguridad de los ciclistas. En Madrid, supondría otra muesca más en la pérdida del derecho a circular por el centro del carril ya que, si se generaliza, se transmitiría a los automovilistas que el ciclista debe circular pegado a la derecha y debe apartarse cuando vienen el diablo de las cuatro ruedas. Ahí, le sacamos ventaja al Lobby FC, aunque algunos “modelnos” piensen que es un gol al motorizado. Gestionan, los pobres su derrota, y quieren encajarnos por sistema en ella. En Madrid, hay minuto 93.

Aquí, el vídeo con mi experiencia circulando por este tipo de carriles bici. ¿Niños y ancianos, de Madrid?

LOS ROJOS

En cuanto a los “ceda el paso” en los semáforos en rojo, puedo confirmar que, haya señal o no, es una práctica generalizada. A ello contribuye que la pequeña señal que indica si está permitido cruzar de frente, o sólo a la derecha, ya que no se puede ver hasta que la tienes justo enfrente. ¿Qué hacen…? Pues, carta blanca. Esta circulación “priorizada” supone circular de manera más continuada y ágil, minimizar los esfuerzos en las arrancadas y, sobre todo, esquivar los semáforos de los coches que se ven obligados a comerse el atasco. Pero, hum, sigamos analizando la composición de esta golosina que nos avanzó con aplicar Sabanés en la presentación del borrador de la nueva Ordenanza, aunque solo permitiendo el giro a la derecha.

Presentación de borrador de nueva Ordenanza de Movilidad de Madrid. Medialab Prado. 9/2/2018.

He podido comprobar que estos semáforos se encuentran en aceras bici, carriles bici a derechas y en el carril bus-taxi. Aunque se indica con claridad que la prioridad es peatonal y que el ciclista asume la responsabilidad del ceda frente a “otros usuarios”, claro está, la “concesión” no funciona de la misma manera en uno y otro sitio. En las aceras bici, los peatones son los más perjudicados porque, raramente, se respeta su prioridad en los pasos peatonales que los cruzan. La mayoría permite el giro a derecha, pero todos se malinterpretan como también para ir recto. A esto se añade que, a la hora de hacer el paso ciclista de la calzada, con el ciclo semafórico abierto para los coches, requiere una atención mucho mayor para no ser alcanzado por la izquierda.

En los carriles bici pegados a la derecha, casi todos, es muy frecuente que se permita el giro a la derecha, bien para continuar por ese mismo carril bici, o bien para acceder al permitido carril bus, pero, en la práctica diaria, se hace también el recto, muchas veces, en complicados cruces. En mi opinión, requiere de una cierta pericia vehicular esta maniobra y estar acostumbrado a circular entre los coches con cierta naturalidad. Sin duda, el mayor rendimiento a esta regalía podemos encontrarlo en los carriles compartidos con el bus, muchas veces desocupados. En este sentido, me ha sorprendido que los únicos que tenemos derecho “de franqueo” seamos los ciclistas, y no el transporte público. Y me ha sorprendido mucho que no haya tantos autobuses municipales como en Madrid.

Así funcionan los “ceda el paso ciclista” en la práctica.

¿Podría triunfar lo de los semáforos en rojo en Madrid? Creo que no. En las aceras bici, aumentarían la agresividad con los peatones, la velocidad, y las perpetuarían como falsas vías de comunicación ciclista. Fomentaría el cicleatoneo y sería una involución en la convivencia y en el respeto a los derechos de los peatones, ya perdido para siempre en París, y que aún defendemos muchos de nosotros frente a la avalancha de ciclismo guay que amenaza con una involución. En cuanto a los carriles bici, de manera generalizada, imposible, ya que en Madrid se circula por el centro del carril y los carriles bici no están colocados por sistema a la derecha, salvo excepciones como la subida desde Cibeles a la Puerta de Alcalá. En los carriles bus-taxi-motos, tampoco, porque no se puede circular por su anchura y habría que ensancharlos de manera generalizada. Creo que la dirección adecuada es seguir las normas, crear cultura ciclista urbana y, con la evolución que llegue, tomar las decisiones adecuadas. En Madrid, no somos insurrectos ni revolucionarios, simplemente, somos unos puñeteros ignorantes ciclistas urbanos, hijos del ciclismo deportivo y de ocio. La Cultura, no se aprende con tres píldoras de modelnidad, aunque eso es lo que nos pretenden vender estos gestores que nos gobiernan. Y no se lo vamos a permitir para que consigan unos cuantos votos.

CARRIL BUS-TAXI

Una vez asumido, Ufff, que tienes que circular pegado a la derecha, esta generalizada solución de movilidad ciclista, como ciclista vehicular experto, reconozco que me ha encantado. Me he encontrado realmente a gusto circulando por ellos, muchas veces vacíos, y aprovechándome de rebasar los semáforos en rojo. Se circula realmente deprisa y puedes entrar y salir cuando quieras para negociar las rotondas y los giros porque muchos no tienen muro de separación. Cuando los autobuses están recogiendo viajeros en la parada, queda sitio para adelantarlos por la izquierda incluso con los bordillos separadores. La convivencia con los taxistas es buena, pero, amigos de Madrid, hay que tener en cuenta que aquí te adelantan muy, pero que muy, cerca. Abstenerse cofrades de la Invicta Cofradía de la Virgen de la Segregación Perpetua de Madrid.

En los autobuses municipales. “Ciclistas, no adelantar por la derecha. Peligro, ángulo muerto”.

Aquí, vídeo con algunos de los diferentes tipos/configuraciones de carril bus-taxi de París.

Otro inconveniente, es que se autoriza el estacionamiento a determinadas horas para el reparto y, las entradas y salidas continuas, requieren de un dominio mínimo de la circulación vehicular. Y el inconveniente “madre”, los ganchos a derecha, viene desde los otros carriles, o bien desde el propio carril. Aunque no hay delimitación con líneas y/o colores, la circulación a la derecha y los pictogramas del suelo te conducen a hacerte tu propio carril bici imaginario. Muy gratamente sorprendido por las grandes plataformas de bus compartidas tanto el bulevares como en grandes vías casi exclusivas para el bus. ¿En Madrid? Imposible generalizarlo. Sería un cambio radical. Sería un ataque directo al transporte de la EMT, sobre todo en las subidas (París, apenas tiene), y no creo que incentivara a su uso con la masiva circulación de taxis y de motos. Madrid necesita parar a los coches, no al transporte público. En París han conseguido que los ciclistas no paren a los coches, ni al transporte público. Siempre fueron, estos franceses, muy eficaces.

Aquí, como se circula por los carriles bus-taxi de París en diferentes circunstancias del tráfico.

¿Y LOS PEATONES, QUÉ?

Concluyo este reportaje acerca de las novedades ciclistas de París con una reflexión acerca del papel que juega el peatón en esta neo-movilidad que sube ciclistas a las aceras en plan guay, que les permite rebasar los semáforos en rojo o aparecer en el sentido contrario a la esa marcha a la que ya te habías acostumbrado. Una neo-movilidad, subvencionada por el lobby, de la que viven los gobernantes, que nos conduce a la ciudad de los e-cars y que amenaza con ponernos ruedas a todos, queramos o no. Da para otro artículo, pero como aviso a navegantes del Manzanares, para que no os engañen los cantos de sirenas ciclopopulistas y las reformas de la Ordenanza que los ocultan, os dejo unas fotos y, sobre todo, un vídeo en el que se muestra la aventura de cruzar un paso de peatones en París. 

Hay que ser Usain Bolt y cruzar en dos tiempos. El semáforo se pone en rojo incluso antes de que llegues a la mitad.
Prohibición absoluta de cruzar sin tocar el pulsador.
Mire a izquierda y derecha, que los indios, tiran flechas.

Texto, fotos y vídeos @deteibols

 

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