258 0
258 0

Madrid, a 4 de junio de 2018.

Por Carlos Blanco @deteibols

En el día de ayer, 3 de junio, hemos “celebrado” en Madrid el segundo Día Mundial de la Bicicleta en lo que va de año. Una novedad que se ha sacado de la guantera del coche la ONU, y que se ha solapado este año con el hasta ahora oficial del 19 de abril. Un día especial que solía pillarme haciendo alguna campaña relacionada con los 30 Días en Bici (30DEB) que organiza con pasión mi amigo Carlos Rodríguez, el de Gijón.

Aunque ha coincidido en domingo, el peor día para cambiar coches por bicicletas o para tomar la calzada urbana, unos cientos de ciclistas y patinadores madrileños han aprovechado la oportunidad para pedir al Ayuntamiento de Madrid un carril bici segregado, de “uso exclusivo y seguro”, en el Paseo de la Castellana. Un carril bici que ya está concedido bajo el enfoque de un Eje Cívico norte-sur y que el delegado Calvo dice que les pondrá si revalidan el gobierno. Un voto ciclista, un carril bici. La vieja política del Cambio.

No deja de resultar paradójico que, en un día en que se deberían defender los derechos de los ciudadanos ciclistas frente a ese coche que nos lleva expulsando durante décadas de la calzada de nuestra ciudad, subiéndonos a las aceras de los peatones, metiéndonos el miedo en el cuerpo hasta anular buena parte de nuestros derechos, estos ciclistas posibilistas hagan todo lo posible por apartarse y apartarnos de la circulación a un colectivo que usa la bicicleta como medio de transporte a diario en una ciudad con más de 300 kms de ciclocarriles 30.

Porque, esta bicifestación, no era una simple petición carrilera, al viejo estilo tortillero de Bicilineal, sino un “tour de force” orquestado por el gobierno de Ahora Madrid y su cohorte participativa, para imponer la segregación a los ciclistas madrileños en todos y cada uno de los rincones de la ciudad. Hace mucho tiempo que no engañan a nadie con lo de las “autopistas urbanas”. Ni con esa Sostenibilidad de saldo que excluye a los más sostenibles y que, con la nueva Ordenanza de Movilidad, subirá a los ciclistas a las zonas peatonales. Y, por añadidura, siguen sin querer darse cuenta de que no representan el sentir del colectivo ciclista urbano surgido del denominado Modelo Madrid. Otro gatillazo, tras lo de Santa Engracia.

Localismos aparte, lo verdaderamente ofensivo, lo que debería indignar a todos los ciudadanos ciclistas que seguimos creyendo en las enormes posibilidades de la Bicicleta como medio de transporte en el entorno urbano, como herramienta para transformar la Ciudad de los Coches, es que la ONU nos quiera encajar, desde New York, en ella.  Si, porque, este Día, con esa coba saludable , con esa fotografía de un solitario ciclista segregadito entre los coches y sus puertas, sin ningún atisbo de cambiar coches por bicis en sus postulados, con ese cochista “Ponte el casco y mejora tu salud”, parece estar pilotado por el mismísimo General Motors, y no por una generación de ciudadanos que estamos hasta las narices de respirar sus nocivas partículas, y pronto, lo estaremos de reciclar sus nocivas baterías.

No, no me reconozco ni este Día del Lobby, ni en este Día Mundial de la Segregación Ciclista.

Por Carlos Blanco @deteibols

 

In this article

Join the Conversation