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Este refrán se aplica de manera completamente cierta, e invariable, en lo que al mundo de la bici se refiere. Y es que llevo unos días contando historias en plan abuelo, de cuando empecé a montar en bicicleta. Como muchos, cuento, fui de afición tardía. Mi afición al ciclismo, la necesidad de darle un giro a mi vida sedentaria y el vivir a apenas de 7 km. de mi trabajo me motivaron a buscar una bicicleta plegable. De ahí pase a la bici de montaña… Y finalmente di el salto a la carretera. Y ya nunca abandoné el ciclismo urbano.

¿Por qué repito esta historia? Porque desde la llegada de BiciMad a nuestras vías, me cruzo a diario con muchos ciclistas “inexpertos”. Muchos, por la acera. Algunos, valientes, por la calzada. Pero el denominador común en estos novatos es la evidente falta de experiencia. Bendito problema cuando estamos en pleno camino, a machete, para convertir Madrid en una ciudad ciclista. Y, repito, “nadie nace sabiendo”. Así que me voy a permitir el lujo de insistir en la importancia de aprender.

  • Es importante tener ciertos conocimientos sobre mecánica. No me refiero a ser todo un experto, montar tu propio banco de trabajo y comprar todas las herramientas necesarias para, por ejemplo cambiar el eje de pedalier. Pero si es importante saber algunas cosas muy básicas para poder afrontar con garantías cualquier ruta (sea urbana, de montaña o en carretera): arreglar un pinchazo, acortar la cadena por si rompes esta o el cambio, engrase básico de mantenimiento y un buen lavado. Si realmente tienes afición por esto, o no quieres depender de tu tienda más cercana, siempre puedes dar algún curso de mecánica de la bicicleta, que ahora hay sitios donde los imparten.
  • También es importante una buena planificación. Siempre, antes de salir a montar en bici hay que comprobar el estado de tu bicicleta, equipaje necesario, las condiciones climatológicas y la ruta que vamos a seguir. Y si vamos a salir con más gente, un pequeño briefing para ver la intención de cada uno, qué puntos de reagrupamiento se fijan, si alguno no puede seguir el ritmo del resto del grupo quién puede quedarse con el, si alguien conoce bien la ruta, avisar de los tramos técnicos y alternativas para los menos hábiles… Incluso en la ciudad debemos tener en cuenta todo esto.
  • La postura en la bicicleta también es importante. Sobretodo para los que enfocan el ciclismo desde un punto de vista más competitivo. Por eso, un estudio de biomecánica ayuda, sobretodo, a evitar lesiones y molestias durante nuestros entrenamientos.
  • Y por último, pero no por ello menos importante, la ropa. Hoy en día tenemos opciones para todos los gustos de ropa especializada. Para ciclismo urbano, por ejemplo, pantalones con refuerzos, corte específico y material con cierta elasticidad para pedalear con comodidad. En el aspecto más “competitivo” tenemos multitud de marcas, con precio para todos los bolsillos. Pero siempre acudiendo a tiendas especializadas.
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