1356 0
1356 0

Saber que queremos una bicicleta es muy sencillo: la versatilidad de resultar un hobby, deporte y medio de transporte a la par es una potente razón para que nos lancemos a la tienda especialista más cercana (o de mayor confianza) a por nuestras dos ruedas. Pero una vez llegamos a este punto, son muchas las dudas y preguntas que nos abordan para dar con la bicicleta perfecta. Dudas que ya no sólo tratan si queremos elegir entre bicicletas de montaña o bicicletas de paseo, ya que entendemos que a este punto tenemos claro su uso principal, sino otro tipo de dudas con las que el amable vendedor nos interfiere y cuya resolución nos llevará a obtener la bicicleta que más se adapta a nuestro estilo de vida y la que nos resulta más cómoda. A continuación os ayudaremos a responder alguna de estas cuestiones.

Tamaño, ¿Cuál es “mi talla”?

La comodidad ante la bicicleta es primordial para su uso. Por ello, cuanto menos ajustes tengamos que hacer a la altura de manillar y sillín, mucho más práctica y adecuada a nuestro cuerpo.

Pese a que no haya medidas estándar y lo mejor sea ponernos en manos de especialistas y probarlas por nosotros mismos, un buen truco resulta de una vez colocado el sillín a la altura paralela a la situación del manillar, la pierna nos quede totalmente recta en el punto más bajo al que llega el pedal.

De igual forma, podemos medir la distancia adecuada, y por tanto la talla adecuada de bicicleta si, manteniendo el codo flexionado tocando su punta la punta del sillín (el extremo más cercano al manillar), llegamos a alcanzar con la punta de los dedos el tubo de dirección.

Frenos, ¿de discos mecánicos o hidráulicos?

Normalmente es el precio el factor determinante de esta pregunta a nivel amateur, pero si queremos disfrutar a nivel profesional o medir al milímetro cada detalle que afecte a la conducción de nuestra bicicleta, el debate entre discos mecánicos o hidráulicos resulta de lo más interesante.

En general los hidráulicos se comportan mucho mejor y permiten una frenada menos brusca y controlada que los mecánicos, que suponen pasar del “todo” a la “nada” (bloqueando y parando en seco la rueda) en cuestión de segundos, pero también requieren de un mayor mantenimiento que los mecánicos, que sólo se deben cambiar por otros cuando la pastilla se encuentre muy desgastada.

Por otra parte, si somos de conducción agresiva o disfrutamos ante las grandes bajadas queriendo tener el total control de nuestra bicicleta en todo momento, los discos hidráulicos son sin duda alguna nuestra mejor opción.

Material del cuadro, ¿una cuestión de peso?

Si bien es cierto que según el material del cuadro, mayor la ligereza de la bicicleta, otros factores como su resistencia y, por supuesto, el precio influyen en esta decisión.

Si vamos a reducir el uso de la bicicleta a entornos urbanos, el acero y el aluminio son nuestras mejores opciones, ya que aunque demos importancia a otros factores que incluyan el uso de titanio o fibra de carbono (excelentes en resistencia mecánica y ligereza ambas), sus altos costes desequilibran la balanza.

En el caso de que nuestra bicicleta “duerma” a la intemperie o quede muy expuesta ambientes de lluvia o húmedos, el aluminio ofrece la mayor resistencia hacia la corrosión. Material que, dejando de lado los costes (más cara que las de acero pero más barata que las de titanio y fibra de carbono) también es el idóneo si debemos cargar constantemente con la bicicleta.

* Imagen: mibicicletaholandesa.com

In this article

Join the Conversation