Cómo elegir la mejor bicicleta plegable

Mi primera bicicleta, ya de adulto, y que compré para empezar a ir a trabajar con ella, fue una bicicleta plegable. Más concretamente una Monty F20 de hace ya 10 años.

¿Por qué me decidí por una bicicleta plegable? En este post voy a intentar desgranar los motivos que me llevaron a escoger una bici urbana plegable y, además, dar unos consejos para ayudaros a escoger las mejores bicicletas plegables según vuestras necesidades.

La decisión

Lo he explicado varias veces en este blog, el tiempo que tardaba en desplazarme al trabajo en autobús o metro, porque en coche no era viable, y, además, la necesidad de cambiar mi estilo de vida sedentario me llevaron tomar la determinación de empezar a hacer mi desplazamiento al trabajo en bicicleta.

Estuve valorando el tipo de bici que quería comprar, sobretodo mi duda estaba entre una MTB o una bici urbana, pero mi principal problema era el espacio. Vivía en un pisito de 30 metros cuadrados, no tenía trastero, ni cuarto para bicicletas… Y viviendo en Madrid, soy consciente del riesgo de dejar una bicicleta día tras día en la calle. Así que un día, de rebote, descubrí que existían las bicicletas plegables.

Estuve mirando marcas, consultando tiendas online aunque en aquella época había bastante menos oferta y, además, no tenía la confianza suficiente como para comprar una bicicleta sin verla antes. Así que cogí mi coche y me fuí al Corte Inglés más cercano y pregunté por los modelos de bicicletas plegables. Me enseñaron dos y escogí la Monty, básicamente por precio, y puedo decir que tuve la suerte de no equivocarme. A día de hoy hay más oferta, mejores prestaciones y mejores precios, pero básicamente estos son los factores que considero más relevantes a tener en cuenta.

¿Qué hay que valorar de una plegable?

En lo puramente técnico, lo más importante es que se ajuste a nuestras necesidades, es decir, el número de velocidades adaptado a nuestra ruta, con más velocidades si tenemos cuestas o menos si el uso va a ser más por llano. Y que la transmisión sea de marca (SHIMANO) siempre será garantía de durabilidad.

Lo segundo más importante es el peso. Una bicicleta plegable pero de hierro y con un peso elevado no será cómoda de transportar una vez plegada. Mi recomendación es que pese, como mucho, 12 kg.

Tercer factor a tener en cuenta: el plegado. Brompton, por ejemplo, tiene un sistema de plegado en dos movimientos con el que apenas tardamos unos segundos en plegarla. Y es que el plegado es una operación que seguramente realicemos varias veces al día, por eso no puede ser algo que nos lleve demasiado tiempo.

En cuarto lugar, la comodidad del transporte. Además del peso, si la bici dispone de algún tipo de asa, sujeción de la rueda delantera o ruedines que ayuden a llevarla arrastrando una vez plegada es algo bastante a tener en cuenta. Sobretodo si vamos a plegarla para coger el metro o autobús y queremos que la sensación de llevarla plegada sea más como la de llevar una maleta que la de cargar con unos «hierros».

Y por último el precio. Mi decisión se basó en el precio y es que, al ser una bicicleta «utilitaria», con la intención de utilizarla para ir a trabajar, calculé el ahorro en transporte público y me puse como límite de presupuesto el amortizarla máximo en un año con un uso más o menos realista. Por suerte, descubrí la comodidad y ventajas de la bici y acabé utilizándola mucho más y amortizandola en menos de 6 meses.

Si estás valorando comprar una bicicleta deja un comentario con tus dudas y trataremos de ayudarte.

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