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Para ser uno tan poca cosa en el mundillo ciclista la pregunta ha dado unas cuantas vueltas en Twitter: ¿Y “cómo acabaste” en la reunión con la concejala de movilidad  acerca de BiciMAD? En palabras de otro tuitero: ¿Cómo es que “pisaste moqueta”? Y otro más: ¿”Qué pintas”? Antes de atender al requerimiento cuasi judicial, una aclaración. Fui yo el que propuso hacer la famosa fotografía que ha dado lugar a la famosa pregunta. Todos aceptaron. Nada, por tanto, de ocultismo. Otra: La ansiada respuesta, llega tras las explicaciones de los demás asistentes, por jerarquía y por el mayor poder de comunicación. Cuestión de prioridades, que decido yo. La última: La siguiente explicación me representa a mí mismo.

Currículo desencadenado.

Supongo -sin confirmar- que habré llegado hasta la moqueta: Contactando con ellos y ofreciendo mis propuestas; apoyando causas de activistas que ni conozco; pidiendo entrevistas con personas que tienen algo que solucionar o aportar; empoderándome; conociendo a las personas que forman parte del mundillo e intentando ganarme su respeto; yendo a Zaragoza a hacer un reportaje acerca de sus carriles bici que me cuesta unos euritos; grabando vídeos ciclistas en la región de Holanda en pleno viaje familiar; ofreciendo mi ayuda a alguien que quiere relanzar una web; escribiendo muchas veces y pidiendo a Línea Madrid, y a los políticos, y a los funcionarios, y a los periodistas, y a los empresarios, cositas para la bici;  poniendo un cono en el agujero de una rejilla del Anillo Verde Ciclista con ayuda de Diego Atienza; hablando con la Policía Municipal y pidiéndoles ayuda y/o explicaciones; proponiendo mi colaboración, con calzador, a las autoescuelas o a @bicilineal ; escuchando a los pioneros del ciclismo urbano; yendo a las reuniones dónde se habla de los temas candentes de movilidad; hablando con los ciclistas que van por la calle; dando la vara a los compañeros de trabajo para que  dejen el puñetero coche en casa; ofreciéndome a mis amigos activistas como Edu o Jason o Carlos, el de @mejorporcalzada , y pidiéndoles ayuda; llamando docenas de veces a los departamentos del BBVA o Telefónica o FCC; haciendo vídeos de aficionado para transmitir mis ideas; hablando mucho, escuchando más; asistiendo a las marchas  y quedadas ciclistas y siendo uno de ellos para comprenderlos (¿Hay otra manera de hacerlo?); haciendo activismo a través de Twitter y Youtube; circulando un mes de febrero -mañana y tarde-por los carriles bici de mi barrio para ponerlos en la Guía de las Vías Ciclistas, que no están, y con la ayuda de un par de amigos y la ausencia de los activistas “de pro”; apuntándome a los observatorios; montando en bicicleta por la ciudad muchísimos días desde hace muchísimos años; yendo a trabajar en bici, de madrugada y con varios grados bajo cero, o por la tarde a cuarenta, todo eso curte;  siendo un apologeta de la integración en la calzada pero no un “talibán”; tutelando a ciclistas recelosos a circular por Madrid y preparando su ruta con cariño; acompañando a niños al colegio en bicibuses o con Stars Madrid; esperando varias horas a que pasen ciclistas por un semáforo en rojo, para ver si se lo saltan y preguntarles por qué, y tal y tal………………… y siempre, siempre, en nombre propio, representándome a mí mismo: Por @deteibols , figura al final de todos mis vídeos.

En el caso de “la” reunión, me enteré esa misma mañana por Twitter y por casualidad. Pregunté, lo pedí y me dijeron que sí. Un honor que no se si se volverá a repetir dadas las circunstancias y que merecían otros muchos seres humanos, pero…y hasta aquí llega la parcela de mis explicaciones. El que se las quiera creer, que se las crea, y el que no…a difamar, que algo queda.

Transparencia, je.

Tal es así, que me preocupa que todo este asunto haya tomado una deriva equivocada. Por lo que veo, y a pesar de los vivificantes cambios que ya percibimos, sigue habiendo gente a la que le gusta poner etiquetas, saber de qué pie cojeas y tal, y ese estigma, es lo que te granjea su confianza o desconfianza. Yo, prefiero valorar a las personas -Santa Ana Botella- por lo que hacen y por lo que dicen, al margen de donde militen. Mi culo es muy, pero que muy, inquieto y me siento en muchas sillas. Podría certificar si mirarme en el espejo que mi culo es libre como un cubalibre. Y lo que digo y hago está escrito y sale en los vídeos, buenos o malos, pero míos. Los firmo y sale mi cara. No como en el Twitter de los cojones en el que, amparándose en el anonimato, cualquiera se cree en el derecho de exprimirte y/o insultarte y darte lecciones de transparencia cuando ellos son lo más opaco del mundo. Claro, je, las etiquetas, para los demás. Y la máquina de etiquetar, en sus manos. Uff, asusta. Yo, un particular, un vecino: ¿”Transparente” al mismo nivel que un concejal? ¿Estamos tontos, o qué?  Que quede claro: Me debo a mi mismo aquí abajo y a nadie allá arriba. Nadie me ha elegido, nadie me paga. La Plaza de la Independencia es mi lugar favorito para tomar el sol.

Empoderamiento

Me parece muy importante que en este mundillo existan organizaciones que llenen las mesas de negociación apoyadas en suelos de moqueta pagada y pegada con el dinero de todos los ciudadanos. Y que exijan en mi nombre. Muchos, y organizados, consiguen mucho y organizado; aunque, ojo, hay riesgo de adocenarse. Pero también me parece interesante actuar localmente, de manera particular, con el único deseo de mejorar lo que me rodea, y con la mejor intención en pequeños temas que, muchas veces, tienen sencillas soluciones. Ese tipo de activismo ciclista, sincero, libre, es el que practico desde hace mucho tiempo porque me gusta participar en los procesos que vertebran la ciudad en la que vivo, como ciudadano. Hacer barrio a través del ciclismo urbano. Los resultados son modestos pero muy satisfactorios y siempre se aprende algo y conoces a personas interesantes que te enseñan a cuidar un huerto urbano, como Pablo.

Y si esto me da algún día de comer…pues, coño, ya va siendo hora, porque llevo más de veinticinco años siendo un “cronista de lo impublicable”, que es lo que pone en la tarjeta de visita que le doy a todo el mundo. Y si viene un emprendedor y me hace una oferta para cambiar de trabajo o me hacen funcionario honoris causa de la cosa de la bici, pues de lujo, porque trabajaría en lo que me gusta ¿Alguien quiere pagarme por lo que ahora hago, gratis?

Si, la reunión.

Y en cuanto a la puñetera y productivísima reunión con la concejala de movilidad y su equipo acerca de BiciMAD, que era, junto con la moquetita, el otro motivo de este artículo, tengo que decir que el resto de mis colegas ciclistas, muchísimo más “justificables” que yo, lo han reflejado bastante bien en sus comentarios, cada uno con su deriva. Intentaré aportar, ya que soy de los últimos, algún dato más para el interés de los ciudadanos, a los que no “me debo” pero que es bueno que sepan. Porque a mí también me gustaría saber.

Entre los asistentes, todos valores seguros, destaco a @enbicipormadrid: Mucho pico y mucha pala. Me sorprendió la preparación y el conocimiento del “novato” @BiciBAD  que le ha llevado a pisar moqueta, y puede que arrastrado a todos los demás, en poco más de dos meses ¡Meteórica carrera y prometedor futuro! Lástima que no empezara un año antes y que llegara después de las elecciones. Me hubiera ahorrado este proceloso post.

Me  gustó la predisposición de Inés, -a la que conocí a principios de siglo por un libro que escribí acerca de Sintel-, para recibirnos un viernes  de agosto, con el ayuntamiento cerrado y durante tres horas ¡Inaudito! Su equipo dio muestras de estar muy al tanto del asunto y, a pesar de que “la cuenta” es una minucia en relación a otros contratos municipales, mostró mucho interés. Por desgracia, muy pocas veces ha habido tanta receptividad municipal en la cosa de la bici. Aprovechemos.

Así mismo, me resultó muy gratificante saber que Joaquín Giménez, el “padre” de muchas de las vías ciclistas de Madrid, incluidas las de Las Tablas, lleva el control municipal de BiciMAD. Sus explicaciones fueron técnicamente muy convincentes y dio la sensación de que está todo lo encima de la concesionaria que se puede estar. Quedamos pendientes de que salga a la luz el contrato de marras para comprobar si es posible llegar más lejos y si el mes de septiembre va a ser tan fructífero como se anuncia.

Yo, participé en el intercambio de opiniones y asistí, porque así lo pedí, como “activista ciclista”, poco más, de Las Tablas, un lugar, como cualquier otro, en el que la bicicleta pública es necesaria. Y lo hice con la intención de aportar y sugerir, ya que llevo más de un año insistiendo con este asunto y algo, creo, puedo sumar. En este sentido y como parte de mi activismo ciclista, nada más, mi culo inquieto ha intercambiado pareceres con representantes de Bonopark en alguna ocasión mediante el mismo procedimiento que me ha llevado a pisar esta moqueta. Es más, les pedí, del verbo “pedir”, que me dejaran dos bicicletas para grabar mi famoso vídeo “La BiciMAD se pasa en Las Tablas”  https://www.youtube.com/watch?v=Cz1SmyyshhU y así queda reflejado en los agradecimientos. Hay que estar informados para opinar. Fuera de la Red, en la calles y en los despachos, pasan cosas. Y, como es natural, no voy a dar pistas de mi modus operandi.

Y en ese plan (Umbral, dixit), hice hincapié en el “valor estratégico” de BiciMAD para la evolución de los nuevos planes de movilidad que se barruntan y que, en esta encrucijada de movilidad sostenible, y sin que fuera oneroso para mis conciudadanos (“Rescate, no” dijo alguno), este “valor” debería “pesar”, así dije, en la toma de decisiones acerca de los graves problemas que tenía el servicio. Hum, creo que esto no lo había recogido nadie. También apunté la necesidad de corresponsabilizar a los “productores” de coches, las grandes empresas, para que desarrollaran servicios de bici pública y/o corporativa, poniendo como ejemplo las multinacionales de mi barrio. Básicamente estas dos ideas me llevaron a pedir participar en esa mesa acerca de BiciMAD y, por extensión, de la bici pública madrileña: Estrategia y corresponsabilidad. El que haya levantado acta, si es que la hubo, que lo certifique. No gasto más espacio.

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