Desmontando excusas para no ir a trabajar en bicicleta

Cuando sale este tema de conversación siempre se oyen las mismas excusas, que si no puedo, que si llego sudado, que si tardo mucho… Bien, es el momento de desmontar todas y cada una de esas excusas, argumentándolas y dando además otros beneficios alternativos, que todos ya conocemos pero que nos servirán (o no) para convencer a quien tengamos delante:

  1. Madrid no es una ciudad hecha para la bici
    Bien, que no vivamos en Holanda o en una ciudad mayoritariamente llana no quiere decir que no se pueda andar en bici.
    Las cuestas sólo se sufren las dos primeras semanas, además, en Madrid no hay ni cuestas prolongadas, ni altos porcentajes de desnivel. Cualquier ciclista habituado a montar en bicicleta (insisto en dos semanas cualquiera aguanta los repechos que tenemos en la ciudad).
    En cuanto a la seguridad y el tráfico, si tomamos las precauciones pertinentes, como respetar las señales del tráfico, llevar luces delante y detrás, prenda reflectante y circular con seguridad, no tendremos ningún percance. Antes de ir a un sitio debemos mirar la ruta, elegir por qué calles vamos a circular, evitando las de más tráfico… Y siempre ten en cuenta que la gran mayoría de accidentes mortales en bicicleta suceden fuera de la ciudad, en carretera, y mayoritariamente a ciclistas profesionales (y ojalá no muriera ni uno, por Dios). Así que si hacemos el frío cálculo de los 30.000 desplazamientos que hay al día en una ciudad como Madrid, por los casi 70 muertos por accidentes en bicicleta al año en toda España, menos de la mitad en ciudad, el dato es siempre favorable. Lo verdaderamente importante para que no te pase nada mientras vas en bici es hacer que te vean.
  2. Llegar sudando al trabajo
    En Madrid no hay largas distancias que recorrer. Cualquier persona que viva en la periferia y quiera desplazarse al centro, hará una distancia aproximada de unos 10 km. Lo que para cualquier ciclista habitual (insisto en lo de las dos semanas para acostumbrarse) no es una gran distancia. Si además planeamos el salir con el tiempo necesario para llevar una velocidad moderada (un promedio de 5 o 6 minutos el kilómetro es una velocidad muy adecuada) y además, cumpliendo con las normas de tráfico, respetamos todos los semáforos y no nos movemos como locos entre los coches llegaremos sin apenas transpirar.
    Además, siempre podemos ir con una muda de ropa y cambiarnos en nuestro lugar de trabajo (siempre que sea posible), incluso ducharnos, usar toallitas, o, acortar la ruta haciendo parte del camino o bien en transporte público, o bien, como último extremo en nuestro coche particular. Si conseguimos superar esas dos semanas de “iniciación” será nuestro propio cuerpo el que nos pida hacer todo el camino en bici.
    Por otro lado cada vez hay más marcas de ropa haciendo prendas transpirables para “commuters”
  3. No me da tiempo
    Vuelvo a incidir en las distancias, y su comparación con el transporte público o en coche. Si vivo en la periferia y tengo que ir al centro de Madrid (o viceversa), me encontraré con atasco a la salida o a la entrada de Madrid, no conseguiré aparcar… Si probamos un día nos daremos cuenta de que el tiempo que tardamos en llegar no es un obstáculo.
  4. Hace mucho frío (o mucho calor en verano)
    Con un vestuario adecuado se soluciona, incluso, teniendo en cuenta que las condiciones climatológicas pueden variar, si somos previsores conseguiremos ir de manera confortable a trabajar en bici
    Incluso para la lluvia, Madrid es una ciudad en la que llueven pocos días al año
  5. Me da miedo que me roben la bici
    Aparca la bici en un sitio visible, invierte en un candado de tipo U y sigue las recomendaciones de este otro post. Si eres cuidadoso no te robarán la bici.

Si todavía no he conseguido convencerte, sería genial que apuntes esta fecha: 9 de Mayo de 2013. En San Francisco llevan 19 años organizando el “Bike To Work Day“, y ya hay varias ciudades y colectivos que se suman a esta iniciativa.

La mayoría de la gente que prueba a ir a trabajar en bici se sorprende con los resultados y es que, además de darte cuenta de que las excusas que ponías eran una tontería, te das cuenta de:

  • Ahorras en gasolina (hasta un 70% de lo que solías gastar al mes)
  • Ganas en salud física y mental (las personas que van a trabajar en bici tienen menos absentismo laboral)
  • Contribuyes en mejorar el aire de la ciudad (la bicicleta no contamina)
  • Reduces el riesgo de accidentes (si todos fuéramos en bicicleta apenas habría accidentes)
  • Haces que haya más espacio público para todos

Por eso desde aquí animo a todo el mundo a que pruebe, al menos unos días, a ir a su trabajo en bicicleta, van a descubrir que al final es un placer y se van a arrepentir de no haberlo hecho antes.

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